Sociedad Cervantina Esquivias
Portada Ilustres Esquivianos JOSE ROSELL VILLASEVIL. CERVANTISTA. HUMANISTA.. ILUSTRE BARGUEÑO/ESQUIVIANO. - Página 4
JOSE ROSELL VILLASEVIL. CERVANTISTA. HUMANISTA.. ILUSTRE BARGUEÑO/ESQUIVIANO. - Página 4




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(Orquídea que José Rosell tenía en su despacho, y que le sirvió de inspiración para el poema "Toda mi hacienda").



Antonio Sánchez González:


Toda mi hacienda   (José Rosell  2015)


Toda mi hacienda

vive en la terraza

del adosado

que alberga mis libros

cuya presencia

me mantiene vivo.


Las dehesas, los cortijos,

los cármenes,

los bellos cigarrales 

residen en un mínimo

recinto de cerámica.


Ahí está mi tesoro,

en una orquídea

con la flor rosada...


La veo cada mañana,

vivo con ella el latido

en el milagro

que hace en su savia

fiel la primavera.


Ya nacieron las flores

este año

con la sonrisa alegre

y el perfume

que trae la Arabia

entera 

a mi ventana.


¿Es acaso una Ninfa

convertida

en pétalos brillantes,

tentadores?


¿Será el aviso

que en otras galaxias

nos esperan

estelarias mujeres

seductoras?


Me parece que hablan, 

y las beso

y ellas me corresponden

calladas, zalameras.


Con una flor y un libro

el hombre no está solo

pues todos

son propicios al diálogo.


La eclosión de un capullo

en primavera

es como el nacimiento

de un chiquillo,

la flor será una reina,

el niño un dios

que luego se hará hombre.


Aún quedan más preguntas,

si es posible:

¿soñaré en lo infinito

de la Nada

con flores y con libros

imposibles?


¿Tendré una orquídea

rosa en la tristeza

que sonría en los océanos

del Cosmos?


¿Leeré a Don quijote

"sin comento",

sin cortapisa humana

que lo estorbe?


Y la respuesta

se quedó en el éter

pendiente de la eterna

rosa que me informe.




Clara Isabel Truchado Martín:


Sanchica no fue de boda


Cuéntame, abuelo, el romance;

cuéntame, abuelo, la historia

de aquellas bodas famosas

que del mundo fueron gloria.

Cuéntame, abuelo, la historia

aquí al amor del hogar,

de aquellas Bodas que hicieran

famoso a nuestro lugar...


Siéntate, nieto querido,

que todavía a tiempo estás

de que tu abuelo te cuente

lo que aprendió tiempo ha:


Corría el año ochenta y cuatro...

de aquel siglo dieciséis,

era un doce de diciembre...

escucha con interés...


En una humilde vivienda

aquella mañana fría

una robusta muchacha

a su madre le decía:


¡Madre, yo quiero ir de boda¡

¡Madre, a esta boda voy yo¡

Dadme el corpiño de flores

que por presente me "trujo"

mi "agüelo" "pa" la Función.

Dame los chapines nuevos,

trae la saya de festón

y el manto que mandó padre

cuando era gobernador...

¿Madre, yo quiero ir de boda¡

¡Madre, a esa boda voy yo¡


Tú no puede ir, Sanchica,

que es boda de relumbrón,

boda de gentes hidalgas

no de gente del montón...


Yo no soy zafia ni fea;

yo no soy del montón, madre,

pues con noble y rico hombre

he "nacío" "pa" casarme.


No sueñes, hija, no sueñes,

"questo" sólo es la ilusión

del muy porro de tu padre

y de su iluso señor;

Que no hay pájaros hogaño,

que aquel nido se perdió

desde que el señor Quijada

al convento se marchó...


Madre: yo quiero ir de boda,

que el novio "ma" "convidao"

dándome con su mirada

el título más "honrao".


Aque doce de diciembre

el cielo estaba brillante, 

fresca y pura la mañana,

el sol alegre y brillante.


El campanario de Esquivias

daba alegre la llamada

entonando melodías

con sonoras campanadas.


Las calles como de feria;

las pobres casas de gala;

mil ojos penetrantes

tras las puertas y ventanas.


Viene doña Catalina

por la calle de la Cuesta

con la sonrisa en los labios

y la cabeza alta, enhiesta:

¡Qué flor sobre el traje blando

es el rubor de su cara

a la sombra de los rizos

en la frente inmaculada¡


Las pecheras por la calle

con curiosidad malsana

truecan en admiraciones

que luego serán punzadas;


¡Mira el "Manco", mira el novio

qué gentil lleva la espada

que puso notas de gloria

en tantas encrucijadas¡

¡Mira como resplandece

su busto, regio tesoro,

que de la gola destaca;

su barba y cabellos de oro¡


Sanchica quería ir de boda 

aunque no era blasonada,

sólo una simple labriega,

aquella hermosa mañana.


¡Madre, yo quiero ir de boda

-la mozuela sollozaba-¡ 


No llores, Sanchica hermosa,

que no fuiste convidada.


Madre, me convidó el novio;

y con sus dulces sonrisas 

dijo que a mi nobleza

nadie pondría cortapisas...


También me convidó Hondaro

y doña Juana Gaytán

cuando los llevé la ropa

que a tí te mandan lavar...


¡Madre, yo quiero ir de boda¡

¡Madre, vísteme deprisa¡


¿Cómo termina la historia?

Abuelo, me has hecho llorar.

¿Cómo termina la historia

que tan bien sabes contar?


Salió el acompañamiento

con boato, muy despacio;

los novios resplandecientes,

que casó Juan de Palacios.


Grandes cruces de Santiago

los hidalgos exhibiendo; 

las hidalgas terciopelos

orgullosas van luciendo.


Y una paloma muy blanca,

allá, junto a la veleta,

recitaba soliloquios

enamorada y coqueta...


Sanchica no fue de boda;

más de boda siempre está

como lo está el mundo entero

por toda la eternidad.


De esta coplita nupcial,

cual singular estrambote

nació un hijo excepcional:

el glorioso Don Quijote.


Miles de generaciones,

millones de admiradores

sin asistir a estas bodas

gozamos de este himeneo...


Sanchica no fue de boda,

más, nieto, desde aquel día,

en Esquivias cualquier Sancho

lleva en su sangre... Hidalguía.






TRAYECTORIA CERVANTINA


(Texto refundido de la disertación de Sabino de Diego en el Acto In Memoriam en Esquivias)

Reseñar en poco espacio la trayectoria cervantina de José Rosell sin poder evitar olvidar algún detalle de su hacer, resulta arriesgado pues podríamos estar hablando de él durante horas, pero no obstante podíamos resumirlo en la experiencia que tuve con Pepe Rosell desde que lo conocí.

Un día del verano de 1976 se presentó en mi casa y me dijo mi esposa: Quiere verte un señor muy raro. ¿Un señor muy raro? A los diez minutos de hablar con él, supe que estaba ante una persona que soñaba con el cervantismo. Primero, que seguía los pasos de Catalina de Salazar y Palacios, no de Cervantes, pues le llenaba de incertidumbre como fue capaz una lugareña de reposar el espíritu viajero del autor del Quijote. ¿Qué tendría esa joven mujer para conseguir retenerlo en Esquivias?.

¿Y Esquivias? que tendría Esquivias en sus entrañas, en sus calles y plazas, en sus vecinos, para atraer a Cervantes a este Lugar. Algo no escrito tendrían que tener, conjuntamente, Catalina y Esquivias, por este orden, y Rosell quería desentrañarlo. Así pues, se hizo asiduo visitante de nuestro pueblo y de sus gentes, sobre todo de las personas mayores, de las que, decía, eran una fuente inagotable de información, ideal para conocer a fondo todo aquello que conforma Esquivias.

Habría infinidad de cosas a destacar de José Rosell: Su exquisita educación. Siempre correcto. Siempre diligente. Siempre dispuesto. Siempre bien vestido. Siempre dejando patente su buen humor. Siempre apoyándose en la poesía.

Pero si tuviéramos que destacar alguna faceta en la vida de Rosell, esta podría ser la natural galantería que tenía con todas las mujeres (fue a mi casa muchas veces, y siempre tenía alguna palabra agradable para mi esposa, pero de una forma increíblemente natural); y si se trataba de jóvenes, las expresiones eran más amplias, pero siempre sin pisar la línea roja que en todo caso existe. Naturalmente, de esta forma nos dejaba a los demás fuera de juego. El quedaba bien, mientras los demás nos quedábamos en suspenso. Pero, así era Rosell.

Y es que Rosell era un poeta. O como él decía, un poetasto.

Pero si tenemos que destacar algo de Rosell, era su capacidad cultural. Autodidacta. Sus estudios se limitaron a la Enseñanza General Básica, lo demás, lo adquirió Rosell a lo largo de la vida. Leía todo lo que le llegaba a sus manos, razón por la cual adquiría cada vez más cultura.

Lo más conocido de Pepe Rosell era su pasión por El Quijote, eso es sabido, pero no por eso dejó de leer a Kafka, Moliere, Dostoyeski, Tagore, o quien fuera, ya que, cuanto más leía más importancia daba a las obras de Miguel de Cervantes.

Pero si hemos de destacar algo especial de Rosell, era su faceta como conferenciante. Era capaz, debido a su gran memoria, de impartir conferencias sin recurrir a ayudarse de apunte alguno.

Pero si hemos de destacar algo importante de Rosell, era su gran sentido del humor. Pepe Rosell era capaz de reírse de sí mismo si llegara el caso, como así lo hizo cuando creó "El Ciego del Arrabal". Recitaba sus poesías, de las "literaturas del cordel""a ritmo de ciego", en la radio y en las calles y plazas, de Toledo o donde requirieran su presencia. Siempre contando chirigotas.

Pero deberíamos destacar que José Rosell era un bohemio. Podía haber vivido de esa forma sin ningún problema.

Se pateó toda Castilla la Mancha siguiendo los pasos de Cervantes o de Don Quijote. En la Venta de la Inés, o del Alcalde, que de ambas formas se le llama, al final del Valle de Alcudia, en dicha Venta, hoy simple vivienda rural, nos invitaron a mi esposa y a mí a comer una plato de migas, que la señora de la casa estaba cocinando en ese momento, sólo por el hecho de que, al decir que éramos de Esquivias, nos preguntaron si conocíamos a José Rosell, al cual tenían en un aprecio especial, por las veces que les había visitado.

Y si tenemos que destacar algo de Rosell, esta era su perseverancia. Se empeñó, con todo el sentido común posible, de que se instalara una estatua de Cervantes en Toledo. Una y otra visita al Alcalde de turno, otras a Concejales, más visitas a otros estamentos, hasta que lo consiguió, y hoy hay instalada una estatua de Miguel de Cervantes en la bajada del Arco de la Sangre, al inicio de la Calle Cervantes. Siendo el lugar más fotografiado de Toledo.

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(José Rosell en la inauguración de la colocación de la estatua de Cervantes en Toledo, dirigiendo unas emotivas palabras).




Yo creo que hoy hemos tenido ocasión de conocer mejor a José Rosell de lo que creíamos saber de él. Una de estas facetas era su alma de poeta, que con la muestra de la declamación de algunos de sus poemas hemos enriquecido este acto.

Incluso de lo contenido en la representación teatral, pues todo lo referido en ella tiene un porque en la vida de Pepe Rosell.

Pero si he de destacar lo más importante para mí, es que Pepe Rosell fue mi Maestro. Mi Amigo.



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(José Rosell en un momento de la presentación de Sabino de Diego, previo a la conferencia que éste impartiría).





 
 
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