Sociedad Cervantina Esquivias
Portada Ilustres Esquivianos JOSE ROSELL VILLASEVIL. CERVANTISTA. HUMANISTA.. ILUSTRE BARGUEÑO/ESQUIVIANO. - Página 3
JOSE ROSELL VILLASEVIL. CERVANTISTA. HUMANISTA.. ILUSTRE BARGUEÑO/ESQUIVIANO. - Página 3




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(El Ciego del Arrabal, personaje creado por José Rosell).





Clara Isabel Truchado Martín, recitó:


Testamento (José Rosell 1989)


Lego a la humanidad

cuanto he aprendido;

el capital de mis desengaños

es para mis hijos.


Para la vida lego

mi cadáver;

las joyas de mis errores

son para mis hijos.


Distribuyan mi amor

mis enemigos;

mis brazos a los que más

me abofetearon; 

y toda mi amargura, 

mi vergüenza,

mi silencio, sean

para mis hijos.


El corazón lo dejo, averiado

para que jueguen los niños.


Desheredo a los falsos,

a los gusanos

y a los anodinos.

Doy fe, firmo y rubrico.




Antonio Sánchez González, recitó:


Contradicciones (José Rosell 1996).


¿Por qué tendré tal pavor

a morir, cuando mi empeño

fue siempre verme flotando 

por el éter de los sueños?


¿Si centré toda ilusión

en la paz de las alturas

buscando la perfección

suelto de estas ataduras?


Quisiera entre cielo y mar

navegar tranquilamente

confundiendo la verdad

de estos mundos diferentes.


Si no pájaro altivo en la montaña

déjame ser, Señor, fiel golondrina

que cante en la alta torre de la iglesia

atardeceres de alas bailarinas.


Permíteme arrullar a mi paloma 

poemas de sol a guapas florecillas

a cambio de mil besos de colores

que brotan del rubor de sus mejillas.


Quiero a la grupa de mi Clavileño

saludar como Sancho a las "cabrillas"

y ser gobernador de Baratarias

pequeñas como cajas de cerillas...


¿Por qué tendré tal pavor

a morir, cuando mi empeño

fue siempre verme flotando

por el éter de los sueños?


Seguramente porque estoy varado

en esta playa de las ambiciones

y no van más allá mis valentías

que a escribir unos versos facilones.

Egoísta careta de mis fantasías.






Sabino de Diego Romero, recitó:


Libre elegía a Doña Catalina (José Rosell)


Dios mandó, por la rueda

gigante de los tiempos, 

a uno de sus Arcángeles

-¿acaso San Miguel?-

guardar cierto tesoro

en un Lugar pequeño,

muy pequeño,

digno de su especial

amor, la Tierra.


"Esquivias llamaréis

a esta parcela de la Sagra", 

dijo al embajador iluminado.

"Aquí concretamente debes ubicar

la cuna receptora de una dama

que ha de ser muy famosa".


Y Cronos se encargó,

en punto, exactamente,

de dar vida a esa cuna

-¡Oh, nido de alegrías saturado¡-

en carne delicado trascendente.


Cuando quiere el Señor, 

apenas si sus dones 

divinos se le advierten.


Y aquí nació, vivió la niña,

en el Lugar y el tiempo

de la inmensa historia.


Y alegres las campanas

lanzaron sus repiques

con notas jubilosas

de victoria.


Aquí, con piedra blanca,

en deleitosas dotes coronada,

marcaría para siempre

notas de ciencia y de filosofía,

que inician la andadura

de un místico, de un sabio,

quizás de un inocente

sublime y generoso,

tocado de evangélica locura.


Entró Quijada el Bueno

triunfal en la Literatura;

púsose la corona de los héroes, 

de los santos la idílica tonsura

y guerreando cual hiciera Pedro,

tan quiijotescamente en los olivos,

marcó en la trayectoria cotidiana

la gloria floreciente del camino.


¿Fue doña Catalina inspiradora,

madre espiritual y mecenazgo

de aquella prodigiosa criatura?


El amor de un poeta en su mirada

se transformó en sonrisas creadores;

por voluntad de Dios, aquí naciera

la inefable señora doña Catalina.




Clara Isabel Truchado Martín:


¿Por gué?   (José Rosell 1996).


Cuando te de por pensar

-que de todo puede haber-,

no te preguntes, ingenuo,

por el cómo y el por qué.


Mira: una rama en el pico

lleva el pájaro en mil vuelos

para forjar en la copa

del árbol su porvenir.


La loba, enconde el cariño

en la cama del cubíl...


Jamás pregunta la flor

a la abeja, ni ésta al cielo,

cómo se alcanza el milagro

exquisito de la miel...


Y la moza casadera,

cuando en los ojos del novio

ve el abismo del querer,

discreta guarda en su pecho

la tentación de "¿Por qué?".


No te atormente el dolor

deshojando los saberes 

en un cómo y un por qué

que redunde en sin sabores.


Cuando tengas tales dudas

no te olvides responder

a estas necias conjeturas

con un sapiente "no sé; 

las cosas con de este modo

porque así tendrán que ser".




Sabino de Diego Romero:


Payaso   (José Rosell  1989)

(Que lo dedicó: "A todos los payasos del mundo,

por quienes he sentido siempre mi mayor admiración")


Payaso, que bajo el cielo

remendado de una lona,

vas sembrando por el mundo

con alegres chirigotas

tus canciones y tus risas, 

entre muecas deliciosas.


Payaso, que bajo el frac

remendado y descompuesto

llevas el alma de poeta,

sentimental y sincero

como las risas y el llanto

que entremezclas en tu pecho.


Payaso de nariz chata

y desvencijado cuerpo;

que caminas por la vida

-ignorante y sabio a un tiempo-

con el equipaje justo

por la autopista del cielo.


¡Cuánto te envidio, Payaso,

por lo que ríes por fuera

y lo que -¡bendito seas¡-

por la envidia, la mentira,

la hipocresía de este mundo

estás llorando por dentro¡


Cuántos payasos frustrados

vamos por la vida, inciertos,

con derroche de amargura

y una estela de misterio;

contrapuntos del Destino

hacia el reino de los muertos.


Cuántos, haciendo llorar

siempre a aquel que más queremos,

entre falsas alegrías,

con el corazón deshecho,

idiotas -Payasos no-,

tontos por fuera y por dentro.






 
 
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