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EN HOMENAJE A CATALINA DE SALAZAR Y PALACIOS. ESQUIVIAS 2012.


El pasado día 26 de Octubre de 2012, la Sociedad Cervantina de Esquivias ha organizado un Acto de Homenaje sobre los ILUSTRES PERSONAJES DE ESQUIVIAS, en esta ocasión dedicado a la figura de la esquiviana Catalina de Salazar y Palacios, que casó en la Iglesia Parroquial de Esquivias con Miguel de Cervantes Saavedra el 12 de Diciembre de 1584.

Se eligió este día como posible fecha del nacimiento de Catalina de Salazar y Palacios, habiendo sido bautizada en la Iglesia Parroquial de Esquivias en primero de Noviembre de 1565, tal como figura en el Acta Bautismal.

El Acto consistió en la lectura de los datos biográficos que se conocen sobre Catalina de Salazar, redactado y leído por Sabino de Diego Romero, Director Ejecutivo de la Sociedad Cervantina de Esquivias. A continuación Don José Rosell Villasevill, Presidente de la Sociedad Cervantina de Esquivias, dirigió unas emotivas palabras sobre Catalina, finalizando el Acto con la declamación de un Poema, que para esta ocasión compuso Don José Rosell, a cargo de la rapsoda esquiviana Clara Truchado Martín.

Previamente se había celebrado un Acto que con el Título de PERSONAJES VIVOS DEL QUIJOTE EN ESQUIVIAS, destaca las personas que, siendo naturales o vecinos de Esquivias, Cervantes incluyó en El Quijote. En esta ocasión, la figura destacada fue

sobre el Licenciado Pero Pérez, que fue Sacerdote de la ermita de San Bernabé de Esquivias, en la primera mitad del Siglo XVI, siendo contemporáneo de Alonso Quijada de Salazar, que profesó en la Orden de San Agustín bajo el nombre de Fray Alonso Quijada, siendo este, según los estudiosos del Quijote, el modelo vivo de Don Quijote de la Mancha (Ver Alonso Quixada).


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Se realizo la lectura escenificada del Capítulo VI de la Primera Parte del Quijote, por enterder por los organizadores que era el Capítulo mas significativo de la figura del Cura Pero Pérez, Cura de la aldea de Don Quijote de la Mancha.

En la lectura intervinieron: Antonio Sánchez González, Crescencio de Diego Huerta, Clara Truchado Martín, José María Medina Navarro y Ana María de Diego Romero.


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(Parte del público asistente al Acto)


A continuación se proyectó un vídeo sobre la vida del Cura Pero Pérez que, bajo el guión y la coordinación de Jaime García González, Vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Cervantina, selección fotográfica de Mercedes Pérez García, música original de Francisco Moreno Viedma y montaje a cargo de Jacinto García Jimenez, detallaba lo mas significativo de este personaje que Cervantes quiso quedara plasmado en su obra cumbre, Don Quijote de la Mancha.


                                           (Don José Rosell comentando el Capítulo del Quijote leído)


  (En el momento que se solucionen unos problemas técnicos, publicaremos el vídeo en la web de la Sociedad Cervantina, en la sección Personajes del Quijote.)



Texto íntegro del Acto de Homenaje a Catalina.


ILUSTRES PERSONAJES DE ESQUIVIAS

Catalina de Salazar y Palacios

La esquiviana mas universal

Esquivias, 26 de Octubre de 2012.


Hoy vamos a celebrar un Acto de Homenaje sobre una esquiviana a la cual no conocimos personalmente, pero de la que tenemos muchas referencias, principalmente relacionadas con su entorno familiar. Nos estamos refiriendo a Catalina de Salazar y Palacios.

Al hablar de Catalina, hemos de hacer un esfuerzo de imaginación, aderezada con la comprensión que de los hechos conocidos sobre la esquiviana mas universal sepamos.

Catalina de Salazar y Palacios, mas conocida como Catalina de Palacios, nació en Esquivias, supuestamente a últimos de Octubre de 1565, dado que no existía Registro Civil que recogiera la fecha del nacimiento, en el seno de una familia acomodada de la época, y fue bautizada en la Iglesia Parroquial de Esquivias el 12 de Noviembre de dicho año.

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La partida de bautismo dice:

Al margen: Catalina Vozmediano.

"En xii de novienbre de mil y quinientos y sesenta y cinco años el Reverencdo Señor Pedro de Huete cura teniente del dicho lugar baptizó una hija del Señor Hernando de Salazar Vozmediano y de la Señora Catalina de Palacios su muger cuyo nombre fue Catalina y el Señor cura preguntó a los que la traian a bautizar que a quien señalavan por compadres que la saquen de pila los quales respondieron que al Reverendo Señor Juan de Palacios el qual la saco de pila otrosi el encargo el parentesco espiritual conforme al Santo Concilio Tridentino siendo testigos Pedro de Gamboa e Alonso Palomo e Baltasar Ximenez, vecinos del dicho lugar de Esquivias"                                 Pedro de Huete.

Catalina fue la segunda de los cinco hijos que tuvo el matrimonio formado por Hernando de Salazar Vozmediano y Catalina de Palacios y Salazar. Sus hermanos fueron, por este orden:

Nicolás, bautizado el 24 de Diciembre de 1563, fallecido en la infancia.

Gonzalo, bautizado el 6 de Febrero de 1573, fallecido en la infancia.


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(Vivienda en Esquivias de los padres de Catalina de Salazar y Palacios)


Francisco, bautizado el 2 de Septiembre de 1577. Fue Cura Presbítero de la Parroquia de Esquivias. A la muerte de su tío Juan de Palacios heredó el Mayorazgo que fundó su bisabuelo Francisco de Palacios, el Viejo.

Fernando, bautizado el 16 de Octubre de 1581. Profesó en la Orden de San Francisco, en el Monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo, bajo el nombre de Fray Antonio de Salazar.

La familia de Catalina se hallaba en posesión de Carta Executoria de Hidalguía, por lo que eran de las familias mas influyentes de la sociedad esquiviana de la época.


Respecto a su ascendencia, por vía paterna Catalina era tataranieta de Don Diego Hernández de Espinosa, escudero del Rey Enrique IV e hidalgo de Toledo. Hijo de este fue Alonso de Salazar, esdudero y hombre de armas de Toledo, que casó con Marina Ruiz del Castillo, natural de Yeles, por tanto bisabuelos de Catalina. Hijo de estos fue Gonzalo (Pedro) de Salazar, que casó en segundas nupcias con Catalina Vozmediano, nacida en Yeles, siendo estos los abuelos de Catalina. Don Gonzalo (Pedro) de Salazar fue paje de Don Alonso Carrilo de Castilla y criado del Cardenal Mendoza. El quinto hijo de este matrimonio fue Don Hernando de Salazar Vozmediano, padre de Catalina. 

Por la misma ascendencia por vía paterna, fue bisabuelo de Catalina Juan de Cárdenas, casado con Inés Álvares de Vozmediano, de Yeles, siendo estos los padres de Catalina de Vozmediano, abuela de Catalina de Salazar y Palacios. (Hacemos un paréntesis para destacar la persona de Don Juan de Cárdenas que, siendo Alcalde de Esquivias en el año de 1469, tuvo una decisiva influencia en el Pleito entablado por el Cabildo de Toledo contra los vecinos de Esquivias. Hecho este que requiere una extensa exposición, que se aparta del objeto que nos ha traído hoy a este Acto).

Por vía materna, Catalina era biznieta de Francisco de Palacios, el Viejo, que fundó en Esquivias una Capellanía a la cual nos hemos referido anteriormente, y que casó con María Álvarez, de cuyo matrimonio nació en primer lugar Francisco de Palacios, llamado también el Viejo, que se desposa con María de Salazar, siendo estos los abuelos de Catalina de Salazar y Palacios. (el cuarto de los hijos de los bisabuelos de Catalina fue Fabiana de Palacios, que casó con Blas Chirino de Loaysa, siendo padres de Rodrigo Mexía, que destacamos por la influencia que este tuvo en la vida futura de Catalina a nivel personal y familiar).

Y finalmente, Catalina era tataranieta por vía materna de Juan de Salazar, Alcaide del Alcázar de Toledo, que casó con María de Vergara. La primera hija de este matrimonio fue María de Salazar, que casó con el Bachiller Juan Quixada, natural de Vecilla de Valderaduey, este a su vez hijo de Gutierre Quixada, representando el primer entronque de los Salazares y Palacios con los Quixadas, que por descendencia de estos llegamos a Juan Quixada de Salazar, que ganó Carta Executoria de Hidalguía de los Quixadas de Esquivias y también a Fray Alonso Quijada, como modelo vivo de Don Quijote. Pero esto requiere otro punto importante de reflexión.

El cuarto hijo de Juan de Salazar y María de Vergara fue Don Diego García de Salazar, que fundó una capellanía en San Pedro Mártir de Toledo, y que casó con María de Salazar, siendo estos los bisabuelos de Catalina, de cuyo matrimonio nació María de Salazar, que casó con Francisco de Palacios, el Viejo, siendo estos los abuelos maternos de Catalina. De este matrimonio nacieron, por este orden: Catalina de Palacios y Salazar, madre de Catalina, Don Juan Palacios, cura, y María de Salazar.

Era obligado hacer esta referencia a la ascendencia de Catalina de Salazar y Palacios, aunque en este caso la hayamos reducido, ciñéndonos a los ascendentes mas directos en la vida de Catalina.







Se aprecia por la ascendencia de Catalina, que no estamos hablando de una vulgar joven aldeana sin raíces, al contrario, estas se hallaban bien arraigadas. Si además de su noble ascendencia, educada en un ambiente familiar y profundamente cristiano, con conocimientos de la lectura y la escritura, poco usual en esa época, hemos de coincidir que estamos hablando de una persona íntegra, con una cultura y una educación exquisitas, con lo que es fácil suponer que Cervantes se encontraría con el caldo de cultivo que esa mente privilegiada necesitaba. Cervantes había vivido mucho, a sus 37 años de edad, muchas experiencias, pero seguramente de poco contenido intelectual y moral al mismo tiempo, por lo que no es de extrañar el cambio tan radical que experimentó a partir del momento de conocer a Catalina.

Conocido es que Cervantes acertó a venir a Esquivias a mediados del mes de Septiembre de 1584. También sabemos que el 22 de dicho mes Doña Juana Gaitán otorgó un poder en favor de Cervantes, para que este pudiera publicar en su nombre el Cancionero de su anterior esposo, Don Pedro Laínez. ¡Doña Juana Gaytán¡ Que gran apoyo representó para Catalina para el resto de sus dias.

Es obligado dar rienda suelta a la imaginación al suponer que fuera Doña Juana Gaitán quien hiciera las presentaciones entre Miguel y Catalina, ya que Doña Juana vivía al lado de Isabel de Cárdenas, prima de Catalina.

¿Un flechazo? ¿Una necesidad de Cervantes, nunca económica sino de orden emocional que después veremos?. Lo cierto es que transcurridos menos de tres meses de haberse conocido, Miguel de Cervantes Saavedra y Catalina de Salazar y Palacios se desposan en la Iglesia Parroquial de Esquivias, el 12 de Diciembre de 1584.






                             (Iglesia Parroquial de Esquivias)


El Acta de boda dice:

Al margen: Miguel de Serbantes con Cathalina Palacios.

"En 12 de diciembre (1584) El Reverendo Señor Juan de Palacios tiniente desposo a los señores Miguel de Zerbantes vezino de Madrid y Doña Catalina de Palacios vezina desquivias testigos Rodrigo Mexía Diego Escrivano y Francisco Marcos.                 El Doctor Escrivano.


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Catalina había pasado en breves fechas de ser una lugareña del tranquilo lugar de Esquivias, carente de actividad para una mujer joven como ella, a ser la esposa de un personaje que llegaría a ser el Príncipe de las Letras Hispanas. De ser una joven hacendosa, bien educada, hidalga, con una buena dote, pero sin experiencia alguna de la vida, sin ninguna vivencia real en que apoyarse para afrontar su nueva vida al lado de un viejo soldado que le doblaba la edad.

Por otro lado, al haber fallecido el padre de Catalina el 6 de Febrero de ese mismo año, la familia Salazar y Palacios se hallaba guardando un riguroso luto, como era costumbre arraigada en la sociedad esquiviana, hasta que otro importante acontecimiento anulara o mitigara ese luto. Con los esponsales de Catalina con Cervantes cambiaba radicalmente la vida para Catalina en este aspecto. Ahora tenía que dedicar su tiempo y cariño a su esposo, y mucho tendría que aprender, que seguro Cervantes supo, con no poca paciencia y caballerosidad, inculcar a Catalina en su nueva vida de casada.


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(Casa de Cervantes de Esquivias)


Catalina, que era poseedora de una notable educación, escucharía a Cervantes contar sus aventuras, vivencias, no todas, sus desvelos, sus angustias y sus ilusiones. Las ideas que corrían por su mente, sus proyectos literarios inmediatos y Catalina se quedaría absorta escuchando a su esposo, con el amplio léxico del que siempre hizo gala Cervantes.

Sin lugar a dudas, Catalina debió influir de manera decisiva en el ánimo de Cervantes para seguir escribiendo. Fue su musa, su inspiración.

Para Cervantes Esquivias representó su remanso de paz, donde reposó su hasta entonces turbulenta y azarosa vida, y en este lugar manchego, tranquilo, quizás demasiado tranquilo para el, pero lleno de vivencias que le irían llegando de los Hidalgos del Lugar, comenzaría a imaginar lo que sería la base de una historia, de una novela que rápidamente alcanzó las cotas mas altas que jamás pudiera imaginar.

Pero volvamos a Catalina. En los desposorios de Cervantes y Catalina no se celebraron las Velaciones. Este acto eclesiástico tuvo lugar bastante tiempo después, el 16 de Enero de 1586 en la Iglesia Parroquial de San Martín de Madrid, hoy desaparecida. En dicho acto, aparecen como padrinos de las Velaciones Don Pedro de Ludeña y Doña Magdalena de Cervantes, hermana de Miguel, siendo testigos Joan Delgado, Rodrigo de Cervantes, hermano de Miguel que también estuvo cautivo en Argel, Pedro Montes de Oca, Franco de Laguna y Cristóbal de Pena.

Así pues, catorce meses después de realizarse los desposorios de Cervantes y Catalina en Esquivias tienen lugar las Velaciones que daban legalidad al matrimonio, según determina el Concilio de Trento. Retraso algo inusual pues a los desposados se les velaba el mismo día de la boda o, en el peor de los casos, días después. También asisten al Acto amigos y contertulios de Cervantes, que ya había ingresado en la élite de las letras de Madrid, asistiendo a la Imitatoria de Madrid, hoy comparable con la Academia de las Letras.

La situación económica de la familia Cervantes no pasaba por los mejores momentos. Ha publicado La Galatea y La Confusa que tuvieron un éxito clamoroso, pero los beneficios obtenidos eran insuficientes para mantener una familia, por lo que en la primavera de 1586 Cervantes obtiene el Cargo de Comisario Real de Abastos, para proveer de víveres a la Armada Real para su contienda con Inglaterra. Así pues, Cervantes viaja a Sevilla frecuentemente dejando a Catalina acompañada de su madre y sus hermanos Francisco y Fernando, que contaban en esa época las edades de 9 y 5 años respectivamente. Pero Cervantes se veía obligado a realizar este trabajo para poder aportar a la economía familiar lo necesario para su alimentación y educación.

Los espacios de la ausencia de Cervantes del hogar esquiviano no podían ser inferiores a 20 o 30 días, dado que un viaje de ida a Sevilla duraba 10 días.

Para Catalina este alejamiento supone el primer contratiempo matrimonial, pero lo afronta con energía y comprensión. Han pasado tan solo dos años de su matrimonio pero en ese tiempo ya ha sido capaz de adaptarse a las circunstancias y a las necesidades de Cervantes, por otro lado tan bien entendidas por Catalina, pues ni ella misma desearía que su esposo se sintiera alimentado y vestido sin aportar ningún beneficio a la causa, y mas impensable sería que Cervantes se dedicara a cuidar y administrar la hacienda de la familia Salazar y Palacios. Cervantes podía ser muchas cosas, pero nunca labrador y menos un sujeto pasivo.


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(Final de la Carta Dotal de Catalina)


En el transcurso de uno de sus viajes de retorno a Esquivias se formaliza la Carta Dotal de Catalina de Salazar y Palacios en favor de Miguel de Cervantes Saavedra, siendo que Cervantes aporta los 100 ducados prometidos.

Poco tiempo después, el 25 de Octubre de 1586, Cervantes y Catalina actúan en Esquivias como padrinos de un niño llamado Juan, hijo de Simón Hernández, comerciante de vinos.


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(Acta de Bautismo del niño Juan. Padrinos Cervantes y Catalina)


Catalina permanece en Esquivias, joven casada, pero sola. La economía familiar es mas bien escasa. Su padre, Hernando de Salazar, dejó numerosas deudas pendientes por lo que Cervantes otorga un poder en favor de su esposa para que esta pudiera vender o enajenar cualquier bien que fuera preciso para cubrir las necesidades de la familia, al tiempo de amortizar la deuda contraída por su padre.

Catalina encuentra apoyo moral en su tía María de Cárdenas,  y en sus primas Isabel de Cárdenas, María de Guzmán, Isabel de Briviesca y María de Palacios, estas últimas de la misma edad que Catalina. Y por supuesto no le faltaría el apoyo de Doña Juana Gaitán.










Mas al caer la noche Catalina se quedaba sola, soledad que suplía con la presencia de las tres criadas que tenía a su servicio: María de Ugena, Juana y Lucía, que tendría la edad de Catalina, ya que ambas fueron confirmadas el mismo día 13 de febrero de 1583.












En la redacción del primer testamento que hizo Catalina, deja a "María de Ugena, mi criada, hija de Juan de Ugena y Ana Rodriguez, vecinos de Esquivias, todos los vestidos de seda y otros cualesquiera y el manto que tuviere y camisas el día que yo muera, y esto lo mando por el mucho amor que la tengo por el tiempo que me sirvió siendo niña, y ruegue a Dios por mi alma", y también manda: "...me entierren en la sepoltura de Fernando de Salazar Bozmediano, mi padre, que está en el coro de la Iglesia del dicho lugar (de Esquivias) junto a la grada del altar mayor de la dicha Iglesia..."


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El fallecimiento de la madre de Catalina, el 1 de Mayo de 1588, representa un revés importantísimo en la vida de Catalina, a sus 23 años de edad, casada, con Cervantes ausente, se encuentra con la obligación de cuidar de sus hermanos Francisco de 11 años y Fernando de 7, de su educación y manutención, pero sola.

Desde el año de 1586 hasta mediados de 1595 Cervantes se halla mas frecuentemente de viaje, por Andalucía unas veces y en la Corte otras.

Mientras tanto Catalina ha sabido tener una vida social adecuada a su persona. Ha actuado como madrina de bautismo en varias ocasiones, bien teniendo como compadres a su hermano Fernando como a su primo Diego García de Salazar y a Francisco Marcos, casado con su prima Juana Gutiérrez.

Pero un hecho vuelve a cambiar el rumbo de la existencia de Catalina: El fallecimiento de su tío Juan de Palacios y Salazar, el 5 de Mayo de 1595. Para Catalina esta pérdida supuso un importante revés, no solo por el apoyo moral que de su tío recibía, sino también en el desahogo económico ya que, desde el fallecimiento de su padre en 1584 Don Juan de Palacios se había hecho cargo de la hacienda familiar de los Palacios. A partir del fallecimiento de Don Juan se creaba un nuevo dilema familiar: Catalina, por su condición de mujer no poseía la facultades legales para administrar los bienes familiares y su hermano Francisco, de 18 años, era menor de edad para dicho cometido, por lo que se optó porque fuera Francisco el que asumiera esa responsabilidad por lo que hubo que firmar un documento ante el Alcalde de Esquivias Don Diego García de Salazar, donde Francisco de Salazar y Palacios "...nombraba por su tutor y curador de su persona y bienes a Andrés Alonso, clérigo presbítero, vecino de la villa de Cedillo.../...y dio por su fiador a Rodrigo Mexía, vecino del dicho lugar..."

Rodrigo Mexía, primo de Catalina, había actuado como Albacea de su padre Hernando de Salazar y de sus tíos María de Cárdenas y Juan de Palacios, y en esta ocasión volvía a apoyar a Catalina con el aval personal otorgado.

El 18 de Mayo de 1595, Francisco de Salazar ha sido ordenado Sacerdote y celebra su primera misa. Por fin algún hecho importante que celebrar en la familia de Catalina.

A partir de 1595 Cervantes se halla con mas frecuencia en Esquivias, lo que representa para Catalina momentos de tranquilidad y apoyo personal.

El 19 de Agosto de 1600 Fernando de Salazar y Palacios toma el hábito de la Orden Franciscana en el Monasterio San Juan de los Reyes de Toledo, bajo el nombre de Fray Antonio de Salazar, renunciando a su herencia familiar y repartiéndola entre sus hermanos Catalina y Francisco.

Hemos obviado intencionadamente un hecho importantísimo en la vida de Catalina, en su entorno familiar, en su comprensión para con su esposo: Nos estamos refiriendo a la relación que había tenido Cervantes con la tabernera de Madrid Ana de Villafranca, o Ana Franca, casada, con la que Miguel reconoció haber tenido una hija, nacida el 19 de Noviembre de 1584. Veintitrés días antes de su boda con Catalina.

No tenemos constancia de que Catalina tuviera conocimiento de la existencia de Isabel de Saavedra. Quienes si se hallaban al corriente de todo eran las hermanas de Cervantes: Magdalena y Andrea, y seguramente el Cura Juan de Palacios.

A Isabel de Saavedra la crió y cuidó su madre natural, pero he aquí que el 12 de Mayo de 1598 fallece Ana de Villafranca, quedando Isabel, a sus 14 años, huérfana pues también había fallecido Alonso Rodriguez, esposo de Ana de Villafranca.

Magdalena se encarga de comunicar a Miguel este luctuoso suceso y Cervantes se preocupa de recoger a Isabel, para lo que se firma un documento de fecha 11 de Agosto de 1599 donde consta que Isabel de Saavedra entra como criada al servicio de Magdalena de Cervantes.

A partir del año 1600 Catalina puede acompañar a Cervantes a Madrid, y conocería a la hija de este, como criada de Magdalena. Pero antes del verano de 1604 ya debía tener conocimiento Catalina de que Isabel fuera hija legítima de Cervantes. En ese año, la familia Cervantes se traslada a Valladolid, a donde en el año de 1601 se había trasladado la Corte, quedando la vida de Madrid muy apagada. Así pues, encontramos en Valladolid, en una pequeña casa en las proximidades del Hospital de la Resurrección, a orillas del río Esgueva, a Cervantes, Catalina, Isabel de Saavedra, Magdalena de Cervantes o Sotomayor, Andrea de Cervantes y la hija de esta Constanza de Ovando. A otra vivienda del mismo edificio se han trasladado también Doña Juana Gaitán y Diego de Hondaro, su esposo.

De nuevo la familia Cervantes se halla en relación directa con lo mas selecto de la sociedad de la época.

En Enero de 1605 se publica la Primera Parte de Don Quijote de la Mancha, hecho que rápidamente representó un gran éxito literario. Catalina de nuevo vive momentos de euforia contenida por los éxitos de su esposo.

En el mes de Marzo de 1605 fallece Diego de Hondaro, debiendo ser Catalina la que en esta ocasión tenga que servir de consuelo a Doña Juana Gaitán.

En Junio de dicho año, un suceso aconteció a las puertas de la vivienda de Cervantes: La muerte de Gaspar de Ezpeleta, dando orden el Alcalde Cristóbal Villarroel de llevar a toda la familia Cervantes a las dependencias judiciales para ser interrogados. Después de estar toda la noche respondiendo a las preguntas sobre el caso, fueron puestos en libertad sin cargo alguno. La fama de posible promiscuidad de las hermanas de Cervantes pesaba como una losa sobre toda la familia.

En el verano de 1606, cuando la Corte se traslada de nuevo a Madrid, la familia Cervantes también se traslada, fijando su residencia en Madrid, en diferentes domicilios en corto espacio de tiempo, donde Cervantes se halla mas en contacto con las academias de moda en los círculos literarios y cortesanos de Madrid. Siempre viven con ellos Magdalena, Andrea y Constanza.

A finales de dicho año Isabel de Saavedra, de 22 años de edad, se casa con Diego Sanz del Águila, siendo Cervantes y Catalina padrinos de las Velaciones de los nuevos esposos. Catalina, sin saberlo, se hallaba preparada con la dignidad que la caracterizaba para afrontar el hecho de la hija de Cervantes. Solo así es posible comprender el grado de aceptación sin límites que tuvo Catalina con Isabel, junto con la demostración por parte de Catalina del amor que tenía por Cervantes, sabiendo como ella sabía que las manchas del pasado se limpian con el paso del tiempo. En todo momento supo estar al lado de Cervantes. Cuidó de la hija de este. Siempre le esperó de sus frecuentes viajes a la Corte y Andalucía, incluso tuvo que soportar las dudas de la gente, principalmente las de Lope de Vega, sobre su honorabilidad. Nada de eso era importante para Catalina. Lo importante era que la familia Cervantes se hallara reunida, muy bien avenida, siendo Catalina el centro de atención y principal responsable de que esto fuera posible.

El 9 de Octubre de 1609 muere en Madrid Andrea de Cervantes, a los 54 años de edad, quedando su hija Constanza, de 34 años, a cargo de Catalina.

El 28 de Enero de 1611, fallece Magdalena de Cervantes, a los 48 años de edad.

Pocos días después fallecía la nieta de Cervantes, Isabel Sanz, con el lógico pesar de toda la familia.

En 1612 la familia Cervantes y Constanza de Ovando se trasladan a la Calle de las Huertas de Madrid. Desde este nuevo domicilio, la familia Cervantes se halla instalada en la Alta Sociedad madrileña. Atrás quedaron los años de penumbra y desasosiego. El futuro se mostraba mucho mas esperanzador. La situación económica de la familia Cervantes adquiere un giro favorable al recoger los frutos de las publicaciones editadas, sobre todo de la Primera Parte del Quijote. Cervantes se puede permitir regalar a Catalina ricos vestidos de seda, mantos y otros adornos. Se hallan en una holgada situación económica y, salvo los hechos acontecidos, la familia seguía unida.

Poco después, el 31 de Octubre de 1615, sale publicada la Segunda Parte del Quijote.

Tras la publicación de la Segunda Parte del Quijote, Catalina vive los éxitos literarios de su esposo con la honestidad de que era poseedora. tuvo una esmerada educación para aceptar los sinsabores que lleva consigo la vida, pero también fue inculcada en saber aceptar con humildad los parabienes, sin alardes ni pretensiones fuera de lo común. Vivió y celebró los éxitos de Cervantes como si de propios se trataran.

Cervantes y Catalina se desplazan frecuentemente a Toledo y Esquivias, a visitar a sus hermanos. Catalina nunca los apartó de sus atenciones personales. Eran sus hermanos y a cumplir ese cometido también la habían educado.

Se hallan recogiendo los frutos de la Segunda Parte del Quijote, pero Cervantes cae enfermo, de hidropesía, enfermedad que le llevaría a la tumba. Catalina vive intensamente la proximidad de la muerte de su esposo. No se separa de el en ningún momento. En Abril de 1616 Cervantes y Catalina se hallan en Esquivias y de allí regresan a Madrid, pues Cervantes se sentía muy enfermo. Catalina es consciente de la gravedad de la enfermedad de su esposo. Es testigo de la sensata aceptación que tiene Cervantes de su crítico estado. Participa en ayudar a Cervantes a redactar la dedicatoria del Persiles, que representa la despedida de Cervantes de esta vida, de su vida con Catalina.







Con diligencia termina de escribir el Persiles y Sigismunda, tantas veces prometido. El 18 de Abril de 1616 Cervantes recibe los últimos Sacramentos, con pleno conocimiento, puesto que el siguiente día redacta la dedicatoria del Persiles al Conde de Lemos:








"Aquellas coplas antiguas, que fueron en su tiempo celebradas, que comienzan:

Puesto el pie en el estribo

quisiera yo no vinieran tan a pelo en esta mi epístola, porque casi con las mismas palabras las puedo comenzar, diciendo:

Puesto ya el pie en el estribo

con las ansias de la muerte,

gran señor, esta te escribo.

Ayer me dieron la Extremaunción, y hoy escribo esta; el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo eso, llevo la vida con el deseo que tengo de vivir..."

Y el Prólogo:

"Sucedió, pues, lector amantísimo, que viniendo otros dos amigos y yo del famoso lugar de Esquivias, por mil causas famoso, una por sus ilustres linajes, y otra por sus ilustrísimos vinos"


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Los acontecimientos se suceden de forma vertiginosa, no hay vuelta atrás para Cervantes, su estado de salud empeora rápìdamente, su enfermedad "...que no sanará todo el agua del mar Océano que dulcemente se bebiese..." avanza inexorablemente. Catalina le asiste con todo el amor que fue capaz de unirles. El 22 de Abril expira Cervantes, a los 69 años de edad, y el 23 es enterrado en el Convento de las Trinitarias de la Calle Cantarranas de Madrid. Pero al lado de Catalina se encuentran Isabel de Saavedra, Constanza de Ovando y Doña Juana Gaitán, así como los tertulianos de Cervantes.


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(Acta de defunción de Miguel de Cervantes Saavedra)


Han pasado tan solo 32 años desde aquel 12 de Diciembre de 1584. Muchas cosas han acontecido en la vida de Catalina de Salazar y Palacios, pero este día nunca lo pudo imaginar. Han pasado los años con la lentitud de lo deseado y la rapìdez de lo vivido al lado de su esposo. Esos años han sido muy intensos, llenos de zozobras, de sollozos, pero olvidados cuando Cervantes llegaba a Esquivias. Ya no había deseos, pues entonces eran realidades.

Pero la vida sigue para Catalina. Al fallecimiento de Cervantes, Catalina, que cuenta con 51 años de edad, gestiona con Juan Villarroel la impresión de los Trabajos de Persiles y Sigismunda, que se imprime en Enero de 1617.

Catalina siguió viviendo en Madrid, en el mismo domicilio donde había muerto Cervantes. Dispone de una economía saneada, debido principalmente al éxito de las publicaciones de Miguel de Cervantes. Ya llegaban las de la Segunda Parte del Quijote, pues supuso el éxito anunciado y esperado por los lectores de la Primera Parte.

El 21 de Septiembre de 1624 fallece Constanza de Ovando, que seguía viviendo con Catalina, a los 49 años de edad.

El 20 de Octubre de 1626 Catalina otorga un nuevo Testamento, variando lo referente a su enterramiento, mandando ser enterrada en el Convento de las Trinitarias de Madrid, en sepultura de su esposo Miguel de Cervantes "...por el mucho amor que se tuvieron en vida..."

El 30 de Octubre de 1626, diez años después de haber fallecido Cervantes, murió Catalina de Salazar y Palacios, recién cumplidos los 61 años de edad, siendo enterrada el día 31 en el Convento de las Trinitarias de Madrid, en sepultura de Miguel de Cervantes Saavedra, tal como tenía mandado en su Testamento.

La acompañaron en su entierro sus hermanos Francisco y Fernando, Isabel de Saavedra, Luis de Molina, esposo en segundas nupcias de Isabel y Doña Juana Gaitán.










Catalina de Salazar y Palacios fue una gran señora. Fue una noble Hidalga de Esquivias, con unas honorables ascendencias, tanto por parte de los Salazares como de los Palacios, Cárdenas y Vozmedianos. De profunda raíz toledana. Fue una lugareña de Esquivias que tenía la clase que le daba su ascendencia. Se hacía llamar, y firmaba, como Doña Catalina de Palacios y Salazar. Cervantes, por boca de Don Quijote dice: "...porque la sangre se hereda, y la virtud se aquista y la virtud vale por si sola lo que la sangre no vale..."












                      (Busto de Catalina de Salazar y Palacios en Esquivias)


No se conoce ninguna identificación física de Catalina de Salazar y Palacios. Cervantes tuvo mucho cuidado de que su nombre no se mezclara en cuestiones que pudieran manchar su limpio linaje, su imagen personal. Debía ser una mujer hermosa, inteligente, culta y educada, sin renunciar a las tareas y labores domésticas. Cervantes no podía enamorarse de una vulgar mujer, tenía que ser excepcional, como lo era Cervantes. Alejada de la imagen de rancia Hidalga; con ingenio, seguro; desenvuelta, sin lugar a dudas, y con una bondad exquisita; desinteresada, demostrado; con carácter, como pudo comprobar Lope de Vega ante el cadáver de Cervantes, pudo haberle increpado por las habladurías vertidas sobre su persona, pero Catalina no podía caer en un acto de debilidad de personas con mas baja formación personal, como la que ella poseía.

Cervantes concede a Catalina la libertad que esta noble y culta esquiviana precisa, y Catalina le correspondió con una vida de entrega, callada y discreta, pero con la independencia que precisara su persona, su inteligencia. Pero Cervantes si hace una descripción sobre la personalidad de Dulcinea, que bien debiera estar refiriéndose a su esposa Catalina: "...puesto que la contemplo como conviene que sea una dama que contenga en si las partes que puedan hacerla famosa en todas las del mundo: hermosa sin tacha, grave sin soberbia, amorosa con honestidad, agradecida por cortés, cortés por bien nacida y, finalmente, alta por linaje a causa que sobre la buena sangre resplandece y campea la hermosura con mas grados de perfección que de las hermosas humildemente nacidas..." Evidentemente, Catalina se ve reflejada en todo el texto.

Asistió a las bodas de Isabel de Saavedra y de sus Velaciones con Luis de Molina, siendo Cervantes y Catalina sus padrinos. Cuida de Isabel como si de su propia hija se tratara. La educación que recibió Catalina no contemplaba otra situación que no fuera esa actitud, y siempre espera a Cervantes por el gran amor que le tiene. Quien todo eso hace no puede ser una vulgar mujer, ha de ser una Gran Señora.

Sabino de Diego.


Para finalizar el Acto, Clara Truchado Martín, con la calidad contrastada que atesora, declamó unos poemas compuestos para este Acto por Don José Rosell Villasevil.


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(Clara Truchado declamando el Poema a Catalina)



Título: Sanchica, Teresa Panza y el eco de Santa Bárbara (Romancillo):


-Madre, llegó un caballero

a Esquivias, trae guantelete

bien sujeto a la siniestra;

dicen que mancó en Lepanto

una mañana de fiesta, 

de alegrias y de gloria.

Yo no sé si son patrañas,

a veces miente la historia.


Hay quien dice que su diestra

vale ampliamente por ambas;

que tiene las barbas de oro

y un tanto "cargá" la espalda.

Pero que es un gran cristiano

valiente donde los haya.


Estos días de vendimia

vino a ver a la Gaitana

Para un asunto de libros

de versos, o poesías

que yo, madre, no comprendo.


Pero lo que mas me duele,

y eso si que bien entiendo, 

es que se lleva la moza

mas bella que hay en el pueblo.


Mire "uste", madre, que cosas:

La hija de don Hernando

mas bella que lo luceros

y mas frescas que las rosas,

da su amor a un forastero. 

¡Si no lo veo, no lo creo¡


-Sanchica, cosas del alma.

Tiene casi veinte años

y en sus venas sangre hidalga.

No has de decir Catalina

Sino doña, como debes.


-Por la alameda adelante

va una pareja de charla 

como si fuese flotando;

el lleva la espada al cinto

aún con dignidad y garbo.

¡Y eso que las malas lenguas

le echan cuarenta años¡


La cabellera castaña

de la moza vuela al aire,

va de negro riguroso

que ha fallecido su padre.

¡Ay, que cara tan hermosa,

que andar con tanta raigambre¡


No deja de hablar el hombre

ni ella deja de mirarle, 

unas veces sonriendo,

otras seria, muy callada,

con señales de admirarle.


La ha cogido de la mano

¡y se la ha besado, madre¡

ella se ha puesto encendida,

pero sonría con donaire.


La toma por la cintura...

Mira que la da un abrazo.

Ahora la besa los labios

¡y con qué dulzura, madre¡


-Andas tú "mu" desenvuelta

Sanchica, para contarme

cosas que no te interesan;

que eres chica aunque muy grande.


(En el Cerro de la Santa

el eco dice en voz grave:

¡Cuántos libros algún día

harán al mundo notable

la grandeza de la hidalguía

que anda feliz esta tarde¡


¡Cuánto huirá la hipocresía,

cuánto callará cobarde

la envidia que anda post morten

escondida miserable¡


El hombre será famoso

y Esquivias, como un enjambre

de mujeres y de hombres, 

de niños, viejos, comadres

leerá su libro en la calle.)


-Será doña Catalina,

como tú bien dices, madre, 

la mas preciada de todos 

por deseo de Cervantes,

porque fue la mas discreta 

y porque supo escucharle.


Octubre, 2012.

J. Rosell.






















































 
 
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